¿Alguna vez despertaste empapado en medio de una pesadilla? Para algunos esto puede ser algo vergonzoso e incontrolable, más ahora en que las noches están subiendo de temperatura. Pero en realidad, es bastante común y muchas veces se resuelve con cambios de hábitos o una visita al
médico, pero pocos tienen conciencia de ello, pues no se habla tan abiertamente.

“El calor con sudoración es uno de los factores que más interrumpen el sueño, por lo que la introducción una nueva generación de materiales respirables en algo tan simple como un colchón, puede mejorar notablemente la calidad de vida, más ahora que pasamos más tiempo en casa debido a la pandemia”, destaca Filipa Guimaraes, Directora de Emma para el Sur de Europa y co-fundadora de Emma Chile. Como expertos en descanso, esta startup alemana de colchones cuenta con su propio laboratorio I+D en Frankfurt, donde han evaluado los cuatro errores más comunes que provocan sudoración nocturna, responsable del mal dormir.

  1. Falta de preparación
    La transición entre la primavera y el verano causa algunos desajustes al momento de escoger el pijama correcto o con cuántas capas dormir. Si transpiras, tal vez es momento de comenzar a desabrigarse y ventilar el dormitorio, porque la temporada de calor llegó para quedarse unos
    meses. Asimismo, el colchón correcto es otro factor a considerar, pues los tradicionales atrapan el calor, aumentando la temperatura corporal durante la noche. En ese caso, conviene buscar los que poseen tecnología de espumas termorreguladoras.
  2. Mala alimentación
    Tanto el alcohol como los alimentos que contienen altas cantidades de proteínas, azúcar, picantes y grasas pueden exacerbar la transpiración durante la noche, no hace falta ser diabético para experimentarlo. De hecho, la hipoglucemia nocturna ocurre cuando los niveles de azúcar en la sangre caen a niveles alarmantes mientras se duerme. La obesidad es otro factor a considerar, ya que el calor queda atrapado por el exceso de grasa, que actúa como una manta alrededor del cuerpo.
  3. Ansiedad
    Los actuales acontecimientos sanitarios, políticos y económicos han disparado los niveles de angustia. Si experimentas miedo y preocupación constante, podrías estar frente a algo mayor: un trastorno de ansiedad, una patología donde el sistema nervioso se hiperestimula y el cuerpo responde de forma errática, generando transpiración. La buena noticia es que, al controlar los niveles de estrés, los incómodos síntomas desaparecen. Por lo tanto, es importante hacer cambios positivos y buscar ayuda profesional, para no depender sólo de medicamentos, ya que estos pueden causar sudores nocturnos o agravarlos.
  1. Cambios hormonales
    Es un prejuicio asociar inmediatamente edad y sudor nocturno como sinónimo de menopausia, puesto que hay muchas razones para este síntoma. Aún así, hay algo de verdad, pues cuando las mujeres transitan por esa etapa, no sólo transpiran más, sino que también experimentan náuseas y sensibilidad, debido a los cambios hormonales. Desafortunadamente, no hay mucho que se pueda hacer hasta que el proceso haya terminado.

    Finalmente, simples acciones pueden ayudarnos a sobrevivir mejor a las altas temperaturas y favorecer un sueño reponedor, como mantener el dormitorio ventilado, usar ropa ligera, disponer de un colchón fresco y ser consciente de qué se comer antes de dormir. Si a esto le sumamos una actitud positiva y visitas periódicas al médico, tu descanso será envidiable.