La cantidad de roles y deberes que debemos asumir como mujeres muchas veces nos hace solo atender las urgencias que surgen del día a día en términos de salud. “No tengo tiempo”, “Tengo otras prioridades” “Mi médico no me lo pidió” y “Tengo miedo a los resultados” son algunos de los argumentos que pudimos ver, en una encuesta nacional y regional de opinión pública que realizamos sobre el cáncer de mama, para no realizarse exámenes rutinarios. Lo tardíos o nulos diagnósticos de cáncer de mama en el país son una de las razones por las que en Chile se le detecta cada 3 horas cáncer de mama a una mujer, realidad por la que hoy hay que luchar por cambiar.  

El problema es tan grave que incluso en septiembre del 2014 se dictó en el país una ley que modificó el código del trabajo otorgando permiso a trabajadoras para efectuarse una mamografía, esto con el fin de promover el cuidado de una de las enfermedades que más aquejan a las mujeres junto a las enfermedades cardiacas y también, evidenciando por otro lado, la necesidad de fomentar este hábito y el rol que cumplen las redes de apoyo en la importancia que las mujeres le dan a su salud, evitando así su postergación.  

Después de años de campaña con una promesa para ganarle al cáncer de mama, la realidad sigue siendo desalentadora, según nuestra encuesta sólo el 30% sabe qué es lo mejor para detectar cáncer temprano. La preocupación no debe ser sólo un mes, sino que durante todo el año. Educar y ser conscientes sobre los riesgos de la enfermedad y cómo esta puede ser revertida si es detectada a tiempo, va de la mano con la lucha de derechos de las mujeres y equidad por la que tanto hemos trabajado. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. 

Por Ana Ines Álvarez – Directora Ejecutiva Fundación Avon

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