Un récord de convocatoria en las alturas se vivió este domingo en el evento “The Rise” By ALZAR, donde se movilizó una enorme comunidad femenina que logró reunir a cerca de 260 mujeres pese a las bajas temperaturas de la capital. Este número refleja el rápido crecimiento del movimiento, que en sus primeras convocatorias —hace apenas un mes— reunía entre 70 y 90 participantes.
Santiago todavía dormía cuando el movimiento empezó en la Hacienda Santa Martina. El reloj marcaba las 08:40 de la mañana de este domingo 22 de marzo, y a pesar del frío y la neblina, las primeras mujeres ya estaban llegando a las instalaciones del recinto.
No era un domingo cualquiera: era el día en que “The Rise” by ALZAR demostraría la fuerza de una comunidad femenina que comenzó como una convocatoria digital, superó las 1.100 inscripciones en pocas semanas y hoy reúne a mujeres de distintos rincones. Si bien muchas participantes son de Santiago, también llegaron asistentes desde otras ciudades como Viña del Mar, reforzando el carácter transversal y convocante del proyecto.

El rito de inicio: más que un kit, una bienvenida a la comunidad
A las 09:00 de la mañana, el frío se sentía con fuerza, pero la energía en el punto de acreditación era innegable. Cada asistente recibió su kit de bienvenida: una mochila con regalos y sorpresas pensadas especialmente para la jornada, además de la polera oficial del evento. Esta no era solo una prenda deportiva, sino el símbolo visible de una comunidad que se reconoce, conectando a mujeres que comparten un mismo propósito: conquistar el cerro juntas.
Una vez completa la convocatoria, el día comenzó con un enérgico calentamiento liderado por profesionales. Luego, se dio inicio al gran ascenso. El trekking no fue solo una caminata, sino una experiencia colectiva guiada por la actriz y creadora de contenido Cate Caccarelli. Durante aproximadamente una hora, cientos de mujeres avanzaron entre senderos en una dinámica marcada por la conversación, la contención y la sororidad.
Entre respiraciones profundas y pasos firmes, el frío pasó a segundo plano. “Lo que importa es elevarse juntas”, se repetía a lo largo de la fila que avanzaba hacia la cima.

Sanar cuerpo y mente bajo un mismo cielo
El recorrido fue registrado desde las alturas, evidenciando la magnitud de la convocatoria. Al llegar a la cima, el enfoque cambió hacia la introspección. Se realizó una dinámica de agradecimiento en un ambiente de silencio, contención y conexión colectiva.
A eso del mediodía tuvo lugar uno de los momentos más significativos de la jornada: una charla de bienestar liderada por la psicóloga María José Riveros, centrada en la salud mental. En un espacio de escucha activa, se abordaron herramientas para enfrentar el estrés urbano y la importancia de construir redes de apoyo reales entre mujeres, libres de competencia y comparaciones.
Posteriormente, cerca de las 13:30, comenzó una sesión masiva de yoga guiada por Francesca Munjin. Ver a cientos de mujeres en sincronía, conectadas con su respiración y movimiento, se transformó en una de las imágenes más potentes del evento.

Un cierre con ritmo, comunidad y celebración
Tras una jornada marcada por el deporte, el bienestar y la conexión, las asistentes participaron en sorteos y activaciones de distintas marcas. Aunque el frío obligó a modificar parte del cierre —descartando el acceso a la piscina—, la energía no decayó. La terraza se transformó en una pista de baile al aire libre, con DJ en vivo, cócteles, degustaciones y premios, cerrando el encuentro cerca de las 15:30 con un ambiente de celebración y satisfacción colectiva.
ALZAR: una comunidad en expansión
Más allá de este hito, ALZAR se proyecta como una comunidad en constante crecimiento. Actualmente, reúne principalmente a mujeres entre 20 y 40 años, aunque mantiene un espíritu abierto e inclusivo que convoca a participantes de distintas edades y perfiles.
A mediano plazo, el objetivo es seguir expandiéndose, sumar nuevos auspiciadores y llevar sus actividades a distintos territorios, con la mirada puesta en consolidarse a nivel nacional. Si bien ya existen intenciones de replicar la experiencia en otras ciudades, el enfoque para este 2026 está puesto en fortalecer las bases del proyecto: construir una comunidad sólida, con pilares claros y mujeres comprometidas que se sientan parte activa de este espacio.
En paralelo, ALZAR ya funciona como algo más que eventos puntuales. Sus encuentros semanales se han convertido en un punto de apoyo, motivación y bienestar para muchas de sus integrantes, quienes encuentran en este espacio una forma de mantenerse activas, conectadas y presentes.
Porque más que subir un cerro, ALZAR es ¡elevar juntas!