Hoy queremos abrir un espacio, para una gran mujer, que siempre me ha contagiado su risa, su amor por sus hijos, su valentía y su forma tan bacán de ser mujer.

Este es el relato de Danny, una mujer que vale la pena conocer, leer y escuchar. Las invito.

“Cuando un miércoles 25 de mayo, decidí arrancar de casa, fue por la desesperación de sentirme agobiada, observada y por sobretodo, violentada. Yo trabajaba en un medio radial, y ese día , una mujer entró al programa para hablar de violencia hacia la mujer; los distintos tipos, lo que provoca, lo que me no se ve y lo que termina. Escuchaba que hablaban de mi, de mi día día (el control como la observación de mis actos vía cámara web de la radio) la manipulación emocional, la falta de atención y el uso de mi tiempo a su disposición. El miedo que me generaba si se enojaba, si algo que hubiera hecho, bueno o no, le molestara. Su rostro de enojo constante.. mi miedo a intentar a no equivocarme para no generar problemas… pero nada era suficiente, todo era mi culpa.

Sus palabras o respuestas que recuerdo:
* Si no manejaba, era por mi culpa, porque le llamé la atención cuando se equivocaba.
* Si tomaba bebida, daba lo mismo, total era su problema, porque a nadie le importaba y como yo no lo
quería, daba igual.
* Si los niños no hablaban con él, era mi culpa, porque yo nos los llamaba, y si lo hacían, ellos preferían
hacerlo mas conmigo, entonces para qué estaba.
* Si le pedía que me cooperara en la limpieza de su lado de la pieza, recurrente era “ya de ahí”; pero obvio, no lo hacía. Si yo lo hacía, era una persona desagradable, porque lo molestaba por estas cosas tan insignificantes. Recuerdo que un día, ordené su lado del closet, guardando todo como lo acostumbro a hacer. Fue la guerra mundial!! con gritos y con rabia “por qué me metía en sus cosas???” “por qué había ordenado todo si el lo podía hacer??”;  Nunca había visto esa reacción tan agresiva y tan de exigir límites. Fue fuerte y sentí que había sido una tonta por querer hacer algo tan simple y que me gustaba, que era ordenar.
* Si no llegaba a la hora que era su salida de almuerzo, era pelea segura, lo mismo a su salida del trabajo, claro, yo manejaba, por ello no debía retrasarme; pero si yo debía esperarlo por horas, yo no debía de molestarme… “Córtala poh, que le poní color”.
* Si me enfermaba, mis dolores de cabeza o lumbago, era una molestia, una lata, porque los exámenes todo indicaba que estaba sana, no tenía ningún problema físico para estar asi. Claro, cuando iba a entender que era todo tensional?

* No había lugar que no podía ir, si no debía decirle. ese celo enfermizo, que si sonaba mi celular, ¿quién era? ¿con quién hablaba? ¿con quién me mando mensajes? ¿quienes son con los que hablo por tuiter? Lo difícil de éste proceso, es la angustiante sensación de dependencia en que la vivo, me hace sentir tremendamente inferior.

A cada cosa que, como a modo de ejemplo recuerdo; siempre tuve respuestas a bajar la cabeza y seguir para no generar problemas. Informaba de todo , para así, creía yo, me tuviera confianza. Me anulé.. claro, dejé que esto pasara. Si algo había, o quería hacer, siempre debía preguntar primero, el comprar, el pagar, el buscar, el elegir, el querer, porque necesitaba su aprobación. Porque era lo correcto, según yo. Como también alguna vez, me dijeron, que yo tenía de todo, lo que yo quisiera, que no tenía de qué quejarme?

Sus respuestas, sus forma de hacerme ver que “estoy mal”; y “hazte ver” son la peor cachetada que nunca recibí, pero que la hubiera preferido, a sentirme que no hay ,ni siquiera , una mirada de paz para mi.

Quería cariño, no ese que se compra con regalos, o con un ramo de flores.. quería afecto. Mis señales no fueron claras que no estaban bien las cosas al parecer… pero terminé dándome cuenta de que Yo cometí el error de vivir en una relación codependiente.

Nunca hablé mal de él, en ningún lado… jamás! a pesar de todo lo que vivía. A nadie le contaba mis dolores y mis penas personales, porque claro.. uno tiene una apariencia de familia perfecta que quién creería una cosa como la que cuento?! Más aún, una familia religiosa, unida, muy de su casa y de ser la imagen alegre de que todo estaba bien. Lloré infinitamente aquí en casa, lloré. Lloré de tanta soledad que me rodeaba.

Cuando alguien, un compañero de trabajo, que nos fuimos acercando en nuestras conversaciones, y fuimos hablando de nuestras realidades en nuestras historias, me shockeaba al escuchar sus preguntas, simples, pero preguntas que fueron dagas y de la nada me fueron desmoronando o sacándome la venda de los ojos en la realidad que vivía. “¿Danny, dónde están tus tiempos? ;¿tu sales con amigas a divertirte? ;¿por qué te quedas callada si no te gusta? ¿por qué te callas? habla! ;Eso no está bien! mira como te pones cuando hablas?; ¿A qué le tienes miedo?;  A mi no me pidas disculpas si estamos conversando ; Ya no sonríes como antes ; Te estás apagando”.  YO: “¿Qué le diré a mis hijos? ¿cómo enfrento una separación? ¿cómo lo hago si no tengo nada?” Pánico era mi sentimiento recuerrente.

Cada palabra de mi compañero me decía, yo terminaba en llanto y a veces hasta con hipo de tanto dolor que guardaba. Su apoyo y sus muchos empujones de tirarme para arriba, me aliviaban. Alguien que se preocupaba por mi, como persona y no como instrumento para ocupar. Las agresiones verbales, reacciones impensadas fueron en aumento. En un viaje a Valparaiso, que fui sola, hablé tal y como me lo pidió con mi familia. Nunca oculté nada,
Puedo seguir y desgastándome en recordar, hay cosas que tontamente no recuerdo, hay cosas que hasta bloquié… pero sigo sobreviviendo a esta otra etapa.. la de la separación y de la angustia por querer saber que puedo por mi misma. Todo duele.. pero quiero saber que puedo… estoy buscando trabajo extra.. debo mantenerme sola. Difícil, me desilusiono muy rápido si no me resulta algo. Quiero reirme sin culpas , quiero ser feliz y esta decisión CONSCIENTE que tomé, ha sido mas dura de lo que pensé en vivir. Pensé que tendría tranquilidad, pero no. Pensé que mi palabra tendría validez y peso… pero No.

Me separé porque no ERA FELIZ. porque no era importante. porque sentía miedo constante, porque sentía lástima de él en vez de amor. Me separé para tener paz, tranquilidad y creer que puedo crecer. Sabía que no era fácil.. sabía , por eso estoy en terapia y cada cosa que escucho, son un conflicto con mi historia que viví durante 2 años que desconocí y que no puedo volver atrás. Si la violencia física duele, ¿cómo crees tu que duele la ViF sicológica? ¿Y tú? ¿Has vivido un episodio así?… ¿Crees que te puedo ayudar?

Danny

3 Comments

    Yo también pasé por violencia física y sicológica. Duré 8 años de relación dónde siento que perdí gran parte de mi vida.
    El tipo me golpeaba porque si y porque no. Me daba doble orden, es decir: cocina, cocinaba, por qué cocinaste? Y me pegaba por cocinar… No cocines, no cocinaba, me pegaba por no cocinar. Una vez cociné, para mí, me botó el plato en un montón de basura que tenía por estar haciendo aseo, habia pelos de gato, perro, pelusas, etc. El plato se quebró y me obligó a comer “esa comida” de ahí mismo, del suelo, con pelo, pelusas y vidrio.
    Me tiró de un camarote y caí de rodillas (hasta el día de hoy me duelen con el frío).
    En ese tiempo trabajaba en una empresa donde solo habíamos 3 mujeres en total, el resto hombres… Me iba a buscar todos los días de “sorpresa” para ver si salía o mi despedia de alguien. Un jefe de esa empresa me obligó a terminar con él, porque mi rostro ya no aguantaba otro golpe, tenía la mayor parte del tiempo mis ojos con moretones.
    Cuando quise hacer la denuncia con carabineros, porque me cacheteó en plena avenida Perú en Viña del Mar, me pedían testigos y marcas, no bastó tener su mano marcada en mi mejilla.
    Se fué sólo a casa…
    Cuando por fin llegué, me golpeó hasta que se cansó y más encima, me reclamó porque le dolían las manos tanto golepearme, obvio, todo era mi culpa.
    El día que le dije que ya no quería vivir más con él, se quiso matar aspirando el gas de la cocina, le pedí que me dejara salir porque yo no quería morir, y me dió un combo tan fuerte en el ojo, que no lo pude abrir por una semana.
    Por qué duré tanto??
    Aquí viene la parte de la violencia sicológica…
    Me amenazaba con matar a las únicas personas que me daban la fuerza para seguir viviendo y matarme por la angustia: mamá, abuela y hermanita chica. Me decía que si lo dejaba o le decía a alguien lo que pasaba, las mataría a las tres.
    Tenía miedo, no quería que nada malo les pasara.

      Gracias Natalia por tu testimonio, valiente y grande. No tienes la culpa, nada de lo que te fue difícil aguantar es tu culpa. El miedo es nuestro mayor enemigo y por eso nos paralizamos.
      Hoy, sigues en ese ambiente? O eres libre de todo ese dolor, yo deseo que si.. Que no sigas ahí! Porque, aunque nos digan que no valemos nada y que no podemos hacer nada sin ellos… Es ABSOLUTAMENTE FALSO! Y SI PODEMOS!!
      Siempre hay tiempo para denunciar, para sacarte ese mal de encima, para no seguir en ese círculo de la violencia.
      Está las redes de apoyo del Sernameg, no sé de dónde eres, pero está en muchas regiones. Allí existen asistentes sociales, psicólogos y abogados.
      Cuando necesites ayudas, contácteme y podré guiarte. Desde aquí te mando un abrazo grande y afectuoso con mucha fuerza!
      Nunca olvides que la fuerza, somos nosotras.
      Cuídate!!
      Danny

      Natalia, necesito contactarme contigo urgente. Mi WhatsApp es +56933393567 y mi nombre es Paulina Vidal.

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