En época de altas temperaturas los episodios de migraña podrían presentarse de manera más frecuentes si no se toman las precauciones adecuadas. El llamado es que quienes padecen esta enfermedad identifiquen sus gatillantes para prevenir que se desencadene una crisis. Las altas temperaturas, el exceso de sueño, la deshidratación, la mayor luminosidad, entre otros, representan un desafío para quienes tienen

migraña en verano. Este padecimiento es la  cefalea más invalidante, afecta tanto a hombres como a mujeres y se caracteriza por fuertes dolores de cabeza, los cuales en su gran mayoría empeoran con el movimiento.

La migraña es una enfermedad neurológica compleja que se caracteriza por cefaleas recurrentes que pueden ser debilitantes. Si bien esta enfermedad se confunde frecuentemente con fuertes dolores de cabeza, lo cierto es que puede producir episodios de gran intensidad con síntomas asociados como náuseas, vómitos y/o mareos con sono y/o fotofobia, capaces de invalidar a una persona para que pueda realizar sus actividades de manera normal.

La Dra. Cecilia Cárdenas, neuróloga de Clínica Universidad de Los Andes, señaló que es muy importante el factor ambiental. “La recomendación es que las personas eviten el calor, se protejan con gorros o sombreros, no exponerse al sol de manera prolongada”.

Otros de los factores ambientales importantes son la luminosidad. “Los pacientes que tienen fotofobia tienen este factor como gatillante, por tanto, es importante que usen lentes de sol, por ejemplo. La hidratación también juega un papel importante. Los migrañosos tienen que tomar siempre gran cantidad de líquido. Si haces deporte y no te hidratas puede detonar una crisis. Un paciente hidratado tiene menor posibilidades de generar un episodio”, destacó.


Si los episodios son muy frecuentes, es recomendable hacer una consulta con un neurólogo, ya que puede tratarse de una forma crónica de la patología. En este contexto, la Dra. Cecilia Cárdenas agregó que en personas que sufren de migraña, cambios en sus características o presencia de signos de alarma (fiebre o síntomas neurológicos asociados, compromiso de conciencia, convulsiones, concomitancia con embarazo u otras enfermedades como cáncer), deben consultar con un especialista. “El inicio abrupto de máxima intensidad del dolor de cabeza, persistencia por más de 72 horas y dolor que va en aumento a través de los días también son signos de alarma”, enfatizó la especialista.

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