Hay muchas cosas que me gustan, pero pocas que me encantan, una de ellas es el té. Una bebida que tiene grandes beneficios y además es exquisita, los invito a conocer un poco más sobre este brebaje. 

Tomar té es uno de los hábitos que más agradezco de mi familia, aunque cuando comencé solo sabía de té de bolsitas y generalmente tomaba el ceylán, que es el té que más se consume en Chile y lo encuentras en todos los supermercados.

Chile es uno de los países que lideran el consumo por persona en el cono sur, ll egando a 428 tazas de té por persona según datos de Euromonitor International, que considera ventas de canales de retail y foodservice. Los otros países vecinos, tienen cifras muchísimo más bajas como Argentina, donde toman 95 tazas por persona y Uruguay con 80. Es tanto la devoción por esta bebida caliente, que la consulta ya mencionada, nos indica que para el 2021, en Chile se espera un consumo de 486 tazas por habitante.

Así que cuando descubrí que realmente me gustaba tomar té y no solo a la hora de once o después de una comida, comencé a conocer un poco más sobre los tipos de té, sus orígenes y para que sirve cada uno de ellos.

Generalmente, los tipos de té se dividen por sus colores o lugar de origen:

Té Negro: Es el más popular en el occidente y es un té procesado con altos niveles de teína, también es un gran aliado de la memoria, pues además de los antioxidantes que posee el té por sí mismo, esta variedad es un excelente estimulante mental. Los más conocidos de este tipo de té es el ceylán (el típico que tomamos para la once), assam (que su sabor es un poco más fuerte y seco que el ceylán) y el darjeeling (el más refinado de los té negro).

Té Rojo: Este es el té que hizo boom años atrás, ya que se conoció sus beneficios para acelerar el metabolismo y quemar grasas, pero milagroso no es. Su sabor es uno de los que menos gusto popular tiene pues es fuerte y muchos lo asimilan a un sabor terroso (aunque me cuestiono si los que lo dicen beben tierra en general) y su color es rojizo, ya que se fermenta de 2 a 60 años en barricas de roble. A este té, lo utilizo mucho después de las comidas para la digestión y mejor circulación de la sangre.

Té Verde: Uno de los favoritos en Chile, el último que ha entrado con fuerza es su versión matcha, que es el mismo té verde pero molido especialmente para la ceremonia del té. Para mi no es uno de mis favoritos, pero al hacerlos blend (mezclas con frutas) queda muy bien. Se recomienda siempre que este tipo de té no se beba ni con azúcar ni leche para no alterar su sabor de origen.

Té Blanco: Denominado así ya que sus brotes son protegidos del sol para evitar la formación de clorofila, es uno de los denominados té nobles o jóvenes. Tiene gran cantidad de antioxidantes. Se dice que tiene el triple de beneficios que el té verde ya que sus propiedades se encuentran más concentradas. No es muy conocido en Chile y en general he escuchado poca o nada de gente que lo beba regularmente.

Té Azul: Este es el más desconocido de los té, según yo obviamente, en el general de las personas, y no, no es que el té se vea azul azul, si no que va entre el negro y el verde de acuerdo a su nivel de fermentación. Su fuerte se central en sus beneficios para reforzar el sistema inmunológico y además, tal como el té rojo, tiene propiedades para quemar grasas.

Para mi, todos tienen su fortaleza, ya sea por el sabor, sus propiedades o su forma de mezclarlo. Mis preferidos son los blend de té negro con frutos rojos, su sabor es dulce y suave, el que menos me gusta es el verde, pero porque creo que a mi organismo no le acomoda mucho.

Sin embargo, las invito a descubrir este mundo, que al igual que el del vino, tiene muchos elementos por conocer, degustar y disfrutar. ¡Es hora del té!

 

 

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